viernes, 10 de junio de 2016

*¿A QUIÉNES y PARA QUÉ ENTREGAMOS ESPAÑA?*

Congreso Diputados (España)
Ante las próximas elecciones los ciudadanos nos planteamos el voto en una situación que, en mi opinión, puede considerarse excepcional. Nos estamos jugando asuntos fundamentales para el futuro de nuestro país.

Vamos a entregar la mayor empresa de España, que es la nación española, a unas personas  que durante los próximos cuatro años gestionarán nuestros destinos, pero no sólo se verá afectado un cuatrienio sino que, al poder ponerse  los cimientos para el futuro de nuestra estructuración nacional, nos jugamos, probablemente, varias décadas.


 La unidad de nuestros pueblos y  territorios, la posibilidad de reducir el grave problema del paro, la educación de las generaciones que serán las protagonistas del futuro, el asegurar el cobro de las pensiones en los años venideros, la erradicación de la corrupción, la justicia tanto la legal como la social, el pago de impuestos y otros muchos aspectos más que a todos se nos pueden ocurrir son temas de tal importancia que aconsejan, más que nunca, reflexionar sin dejarnos llevar de impulsos y sentimientos.


En el mundo actual echo de menos la existencia de hombres y mujeres de estado dedicados a la política y ese mal tiene también incidencia en nuestra patria. Muchos de los componentes de la clase política, llamados a gestionar importantes responsabilidades no tienen ni la preparación ni la experiencia necesarias para la misión que se les encomienda. Es muy bonito para la democracia decir que cualquier ciudadano puede llegar a presidente de su país pero me pregunto si es serio, incluso conveniente, si no tiene las condiciones adecuadas.


Me parece lógico que un alcalde de un pueblo sea elegido entre sus censados, faltaría más, pero  para cargos del consejo de ministros, incluido el presidente, puestos clave entre diputados y senadores, los análogos en comunidades autónomas y ayuntamientos de cierto nivel deberían proponerse  las personas adecuadas. Pienso que los propios partidos políticos deberían cuidar este tema en la selección de sus candidatos. Cualquier ciudadano puede llegar a presidente pero habrá que proponer a quienes tengan preparación, experiencia de gestión, espíritu de servicio y el sentido común convenientes y otras cualidades que podíamos seguir añadiendo. 

Por todo esto que he comentado, con toda sinceridad y sin ánimo de monopolizar la verdad,  me atrevo a pedir a los que intervienen en tantos asuntos que nos afectan  no jueguen con nosotros y que experimenten en sus casas y en sus cosas.

Se me puede decir que pido demasiado, pues claro, quiero a España en manos de los mejores. Hay que “fichar” bien y pagando lo que corresponda en justicia según valía, prestigio, responsabilidad y rendimiento. El ejercicio de la política debe recuperar el prestigio que, a mi entender ha ido perdiendo.
Me quedan otras ideas que comentar pero vamos a dejarlo para dentro de unos días. Escribiré sobre la abstención, el voto en blanco, las opciones que se nos ofrecen para dar el voto y algunas cosas más.

Son opiniones personales de quien ha vivido, la transición y lo que llevamos de democracia, como votante, sin pertenecer nunca a partido alguno ni tener familia en ellos que yo sepa porque somos muchos y no tengo noticias de todos, especialmente de los más lejanos.

Pueden estar de acuerdo o no conmigo, me parece estupendo. ¡Viva la libertad de opinión y de pensamiento!

Alejandro






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