jueves, 19 de mayo de 2016

OBJETIVO, LA FELICIDAD

La felicidad es un objetivo que buscamos con tesón en nuestra vida y que deseamos alcanzar a toda costa. No está mal la idea y estupendo el objetivo pero  hay que saber hacia dónde debemos caminar para encontrarla sobre todo porque, si tomamos la senda equivocada, podríamos acabar  en algo que se parezca a la felicidad o, lo que es peor, en una falsedad a la que hemos decidido llamar felicidad.

Si ocurre esto podremos  vivir confundidos, consciente o inconscientemente, pero esa vivencia durará más o menos tiempo hasta que nos cansemos de ella porque lo falso no llena, todo lo contrario lleva al hastío.
Hay muchos caminos que podrían parecer rutas hacia la felicidad: el poder, el dinero, el éxito, la salud y el placer pueden ser ejemplos que suele utilizar el ser humano para tratar de encontrarla…..Y  ¿Se encuentra? Sí, claro que sí, pero suele ocurrir que no llene totalmente  esas ansias de felicidad con el que el interior de la persona quiere ser llenado, porque en ese interior hay algo que necesita ser eterno en cada instante.

¿Por qué suelen aparecer, salvo que estemos totalmente endurecidos, un cansancio del poder, del éxito, placer, etc. etc.? Incluso, en el caso de una perfecta salud, se puede sentir un gran bienestar pero no la felicidad completa. A que poco que reflexionemos podríamos deducir que hemos buscado un objetivo global y nos hemos conformado con una parte o con un sucedáneo.

No todos los objetivos que producen ese cansancio tienen que ser forzosamente perversos, no se trata ahora de hablar de cosas malas o buenas, más bien de las que nos llevan a la felicidad. Tenemos cosas estupendas en nuestras vidas que son fuentes de bienestar como unas buenas relaciones amorosas o familiares, un trabajo que llena nuestras aspiraciones profesionales, una economía desahogada y otras más que se nos puedan ocurrir. Cualquiera, si nos son favorables, pueden hacernos felices y si convergen dos o más sobre una persona su grado de satisfacción puede ser elevado.

Por propia experiencia o por comprobaciones en las vidas de personas que nos rodean sabemos que las circunstancias estupendas citadas, si bien nos proporcionan un gran bienestar y satisfacción, dejan huecos por donde se cuelan pequeñas o grandes frustraciones.

Muchos, tal vez demasiados, de los habitantes de este mundo nuestro necesitan hacer una alto en su camino, que a veces recorren con demasiadas prisas, para reflexionar  sobre a dónde van, qué esperanza les mueve.

En nuestra época el evidente progreso material de las sociedades llamadas avanzadas nos hizo concebir ciertas esperanzas de  cara al futuro. De esta manera pusimos nuestra  meta en ese crecimiento económico que nos llevaba a lo que se ha dado en llamar el estado de bienestar. Tanto confiamos en él que nos fuimos olvidando de esa parte del ser humano que se fundamenta en los valores y creencias.

Algunos  antes, otros  más tarde, van dándose cuenta que no todo debe cifrarse en lo material, vamos que el tener no lo es todo en la vida. Por desgracia, principalmente para ellos, aún quedan personas, no pocas, que no han descubierto aún la importancia del ser frente al poseer, de lo que de espíritu tiene el ser humano frente a lo que de animalito racional alberga su naturaleza.

Si tenéis un poco de tiempo me permito aconsejaros unos minutos de reflexión sobre éstas palabras del actual Papa Francisco en su homilía del  28 de abril de 2013, cuando no habían pasado ni dos meses desde su elección:

“Veis, la novedad de Dios no se asemeja a las novedades mundanas, que son todas provisionales, pasan y siempre se busca algo más. La novedad que Dios ofrece a nuestra vida es definitiva, y no sólo en el futuro, cuando estaremos con Él, sino también ahora: Dios está haciendo todo nuevo…… ………….Qué hermoso si cada noche, pudiésemos decir: hoy en la escuela, en casa, en el trabajo, guiado por Dios, he realizado un gesto de amor hacia un compañero, mis padres, un anciano. ¡Qué hermoso!.... ........... ...................... …………..Queridos amigos, abramos de par en par la puerta de nuestra vida a la novedad de Dios que nos concede………para que nos transforme, nos fortalezca en la tribulación, refuerce nuestra unión con el Señor, nuestro permanecer firmes en Él: ésta es una alegría auténtica.”
El texto completo está en: 
Con fundamentos como ésos veríamos las cosas con más optimismo y, a pesar de los problemas no sólo no perderíamos la alegría sino que tendrías cantidad suficiente como para repartir en nuestro entorno, haciendo felices a los que nos rodean.

En la película “El árbol de la vida” se pronuncia la siguiente frase: Hay dos caminos la naturaleza y la gracia. El primero a veces te hará feliz, el segundo siempre.
Alejandro

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